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¿Somos iguales?
Hace unos años cuando salió la campaña de SER de Puerto Rico "Somos Iguales" me enamoró. Pensaba que era justo el mensaje que como madre quería enviar a toda la sociedad; que mi hijo es igual y tiene el derecho a la felicidad, al amor, la salud, la educación y muchas otras cosas a las cuales todos los demás seres humanos tienen el derecho y la accesibilidad.
Sin embargo, hace una semanas mientras estaba de camino a mi trabajo escuché una entrevista que le hacían a la Directora de SER de Puerto Rico en la cual humildemente presentaba al país el problema que enfrentaban como organización y la posibilidad de que SER colapsara y continuara cerrando centros, ya que habían tenido que cerrar uno en el centro de la isla. Mi indignación fue enorme al pensar en que precisamente en el centro de la isla es donde más necesitamos estos centros ya que estas familias no tienen la posibilidad de llevar a sus hijos a otros pueblos a recibir los servicios.
Si me sorprendió esta noticia, más me sorprendió saber que el gobierno le debe a esta institución millones de dolares por servicios ya prestados y que llevan varios años tratando de cobrarlos. Son varios los padres que se han presentado en los medios de comunicación en un intento desesperado por lograr que SER no cierre. Han contando sus historias, situaciones degarradoras de padres de niños con discapacidad que sufren el desamparo de una sociedad en la cual unos pocos toman desiciones basadas en cuestiones políticas y no humanas.
Me pregunto qué pasaría si los hijos de las personas que adminsitran este país necesitaran servicios como éste. Bueno me imagino que se montarían en un avión y buscarían centros fuera del país. Pero esa no es la realidad de la mayoría de los puertorriqueños que vivimos aquí que tenemos un salario que a veces no nos permite cumplir con los gastos mensuales, muchos menos con la posibilidad de viajar para buscar servicios, tomando en consideración los gastos que esto conlleva. Pero más importante que esto es saber que en Puerto Rico existen los recursos físicos y humanos de excelencia para ofrecer estos servicios y no tenemos la necesidad de salir del país. Pero lamentablemente la prioridad es la huelga, la videolotería, el protagonismo, la política y no las personas que necesitan. Necesitamos líderes que se atrevan a luchar por los derechos de los niños con discapacidad y a tomar decisiones diferentes que marquen la vida de estos niños y familias maravillosas que tienen la esperanza de que alguien en este país se ponga los pantalones en su sitio y tome decisiones pensando en ellos.
Los niños con discapacidad de este país tienen derecho a servicios de salud y sobretodo a la posibilidad de recibir la educación y rehabilitación que les permita precisamente lograr ser personas independientes, esto es importante para cualquier sociedad. Me pregunto además, qué pasa que no se ha puesto presión para que el gobierno de este país haga algo. Qué pasa con las Agencias a las cuales les corresponde velar por los derechos de estos pacientes y niños, donde están las organizaciones profesionales que no se han expresado al respecto, donde están las organizaciones que brindan apoyo a padres de niños con discapacidad que tampoco han hecho lo propio.
Pues si viviéramos en una sociedad en la que todos fueramos iguales nuestros niños con discapacidad, TODOS, estarían recibiendo servicios de calidad y tanto ellos como sus familias estarían dedicando todo su esfuerzo a la posibilidad se ser personas independientes, parte de la sociedad, funcionales y productivos. Después de todo, eso es lo que podría anhelar cualquier sociedad.
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